El sistema nacional registra más de 81 mil personas con VIH. Las autoridades buscan frenar la deserción terapéutica con nuevas estrategias y un plan piloto basado en lenacapavir.
SANTO DOMINGO. – El panorama del VIH en la República Dominicana se mantiene bajo una tensa calma epidemiológica, pero con serias señales de alerta en el seguimiento clínico de los pacientes. Los datos oficiales más recientes del Sistema de Registro Nominal de Atención Integral (SIRNAI) para este año 2026 revelan que, si bien la mayoría de los diagnosticados se mantiene bajo control, el abandono del tratamiento antirretroviral se ha convertido en el principal desafío para las autoridades.
Según el corte estadístico, el país registra un total de 81,364 pacientes integrados en el sistema nacional. Sin embargo, la gran preocupación radica en la deserción médica: 22,471 personas se encuentran catalogadas como «Inactivas en Tratamiento», lo que equivale a un alarmante 27.62% de la población total registrada que ha dejado de retirar sus medicamentos o asistir a consultas de control.

El mapa del VIH: Santo Domingo y Santiago en el ojo crítico
La distribución geográfica del virus muestra una marcada concentración en las zonas de mayor densidad urbana y desarrollo turístico:
- Región Ozama (Gran Santo Domingo): Es, por amplio margen, el epicentro de la enfermedad en el país con 35,644 pacientes, lo que representa el 43.80% de todo el territorio nacional.
- Región Cibao Norte (encabezada por Santiago): Se posiciona en segundo lugar con 13,885 casos registrados (17.06%).
- Región Yuma (Zona Este): Reporta 8,690 casos (10.67%), impulsada por la alta movilidad laboral en los polos turísticos.

En contraste, las regiones fronterizas y del sur profundo como El Valle (1,941 casos) y Enriquillo (1,258 casos) presentan los índices más bajos de prevalencia.
El factor migratorio en la deserción clínica
El análisis demográfico del SIRNAI arroja que el 72.54% de los pacientes son de nacionalidad dominicana (59,018 personas), mientras que el 26.55% corresponde a ciudadanos de nacionalidad haitiana (21,600 personas).
Al respecto, las autoridades del Consejo Nacional para el VIH y el Sida (CONAVIHSIDA) han advertido que la inestabilidad domiciliaria y el estatus migratorio irregular de una gran parte de la población extranjera son los factores que más influyen en las más de 21,000 deserciones. El abandono de la Terapia Antirretroviral (TARV) no solo destruye la salud del portador, sino que eleva exponencialmente su carga viral, anulando el principio científico de «Indetectable = Intransmisible» y aumentando el riesgo de nuevos contagios comunitarios.
La revolución médica que viene en camino
Ante esta problemática, el Ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, reafirmó recientemente ante las Naciones Unidas el compromiso del país para reestructurar la retención de pacientes a través de la atención primaria.
Como principal luz al final del túnel, el gobierno dominicano confirmó que implementará un plan piloto —completamente gratuito— entre septiembre y octubre de este año 2026 para introducir el Yeztugo (lenacapavir). No se trata de una vacuna tradicional, sino de una inyección preventiva de Profilaxis Preexposición (PrEP) que se administra solo dos veces al año. Este fármaco revolucionario promete solucionar las deserciones masivas al eliminar la necesidad de que las poblaciones de alto riesgo dependan de una pastilla diaria, abriendo una ventana de esperanza de cara a su expansión formal durante el 2027.

