¿Por qué República Dominicana sigue enfrentando una de las mayores crisis de accidentes de tránsito de América Latina?

Lissette Hernández
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Las autoridades dominicanas impulsan nuevas estrategias para reducir la mortalidad vial, especialmente entre los motociclistas, que representan la mayoría de las víctimas fatales.

República Dominicana continúa registrando miles de víctimas por accidentes de tránsito cada año. ¿Cuáles son las principales causas, qué dicen las estadísticas y qué medidas impulsa el Gobierno para reducir esta crisis vial?

República Dominicana. Cada año, miles de personas pierden la vida o resultan lesionadas en las calles, avenidas y carreteras de la República Dominicana. La magnitud de esta problemática ha convertido la seguridad vial en uno de los principales desafíos de salud pública y desarrollo del país, al tiempo que mantiene bajo la atención de organismos internacionales una realidad que continúa cobrando vidas.

El tema volvió a ocupar un lugar en la agenda internacional luego de que el director del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Milton Morrison, presentara ante las Naciones Unidas las acciones que impulsa el Gobierno dominicano para reducir las muertes por accidentes de tránsito.

Sin embargo, más allá de las medidas anunciadas, persiste una pregunta que durante años ha acompañado a la sociedad dominicana: ¿por qué República Dominicana continúa registrando cifras tan elevadas de siniestralidad vial y qué debe cambiar para revertir esta realidad?

Una crisis que preocupa dentro y fuera del país

Los accidentes de tránsito dejaron hace tiempo de ser únicamente un problema de movilidad. Hoy representan una de las principales causas de muerte y lesiones, con consecuencias que afectan a miles de familias y generan un fuerte impacto sobre el sistema de salud, la productividad y la economía nacional.

De acuerdo con informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la República Dominicana continúa figurando entre los países con mayores desafíos en materia de mortalidad por siniestros viales en las Américas, una situación que ha motivado llamados a fortalecer las políticas públicas de prevención, educación y fiscalización.

Aunque las metodologías internacionales pueden variar al comparar países, existe consenso en que la seguridad vial sigue siendo uno de los retos más importantes para el país.

¿Qué dicen las estadísticas?

Las cifras oficiales reflejan que los accidentes de tránsito continúan cobrando vidas prácticamente todos los días.

Durante la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Vial celebrada en las Naciones Unidas, el director ejecutivo del Intrant, Milton Morrison, informó que 2,992 personas fallecieron en accidentes de tránsito durante 2025 en la República Dominicana.

Del total de víctimas, más del 65 % eran motociclistas, un dato que evidencia el alto nivel de vulnerabilidad de este grupo y que ha llevado al Gobierno a priorizar medidas específicas para reducir estas cifras.

Más allá del número de fallecidos, miles de personas resultan lesionadas cada año, muchas de ellas con secuelas permanentes que afectan su calidad de vida y la de sus familias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los siniestros viales pueden representar alrededor del 3 % del Producto Interno Bruto (PIB) de un país debido a gastos médicos, discapacidad, pérdida de productividad y daños materiales.

Los motociclistas: el mayor desafío de la seguridad vial

Si existe un denominador común en las estadísticas de mortalidad vial de la República Dominicana, son las motocicletas.

Las autoridades atribuyen esta situación a una combinación de factores entre los que figuran el uso inadecuado o la ausencia del casco protector, el exceso de velocidad, la circulación en vía contraria, el irrespeto a las señales de tránsito, el transporte informal de pasajeros y la conducción bajo los efectos del alcohol.

A ello se suma que una parte importante de las víctimas corresponde a hombres jóvenes en edad productiva, lo que incrementa el impacto económico y social de esta problemática.

¿Por qué siguen ocurriendo tantos accidentes?

Especialistas en movilidad coinciden en que la siniestralidad vial responde a múltiples factores y no únicamente al comportamiento de los conductores.

Entre las principales causas identificadas figuran:

  • Exceso de velocidad.
  • Imprudencia al conducir.
  • Escasa cultura de respeto a las normas de tránsito.
  • Deficiencias en algunos tramos de infraestructura vial.
  • Fiscalización insuficiente.
  • Crecimiento acelerado del parque vehicular.
  • Alta dependencia de las motocicletas como medio de transporte y trabajo.

La combinación de estos factores convierte la seguridad vial en un desafío complejo que requiere la participación coordinada del Estado, las instituciones, el sector privado y la ciudadanía.

Una crisis que también afecta la economía

El impacto de los accidentes de tránsito trasciende las estadísticas de fallecidos.

Cada siniestro genera gastos hospitalarios, atención de emergencias, procesos de rehabilitación, discapacidad permanente, daños materiales y pérdida de productividad.

Además del sufrimiento humano, esta realidad representa una carga económica significativa para el Estado, las familias y el sector productivo, lo que convierte la seguridad vial en un tema estratégico para el desarrollo nacional.

La respuesta del Gobierno

Ante este panorama, el Gobierno dominicano ha puesto en marcha nuevas iniciativas para reducir la mortalidad vial.

Durante su intervención ante las Naciones Unidas, Milton Morrison presentó parte de la estrategia nacional orientada a fortalecer la fiscalización, mejorar la educación vial, promover una conducción responsable y avanzar en el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por el país.

Entre las principales acciones anunciadas figuran el fortalecimiento de la educación vial desde las escuelas, una mayor inversión en infraestructura segura y la implementación de programas destinados a disminuir la cantidad de víctimas fatales en las carreteras.

Educación vial para 300,000 estudiantes

Como parte de las acciones preventivas, Morrison explicó que el Ministerio de Educación y el Intrant desarrollan el programa Cultura del Tránsito, mediante el cual estudiantes de bachillerato recibirán formación virtual en seguridad vial.

La meta oficial es capacitar a 300,000 jóvenes antes de 2028, con el propósito de fortalecer la educación vial desde las aulas y promover una nueva generación de conductores con mayor conciencia sobre la seguridad en las vías.

Inversión de US$200 millones para fortalecer la seguridad vial

El funcionario también anunció la aprobación de un programa respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que contempla una inversión de US$200 millones para fortalecer la infraestructura vial, mejorar la seguridad en las carreteras y contribuir a la reducción de los accidentes de tránsito.

Estas iniciativas forman parte del compromiso asumido por el país para contribuir a la meta de las Naciones Unidas de reducir significativamente las muertes y lesiones causadas por siniestros viales antes de 2030.

Lea también: República Dominicana presenta ante la ONU nuevas medidas para reducir las muertes por accidentes de tránsito.

El desafío pendiente

Reducir los accidentes de tránsito no dependerá únicamente de una nueva ley o de un mayor número de sanciones.

La experiencia internacional demuestra que los mejores resultados se alcanzan cuando la educación vial, la fiscalización, la infraestructura segura, la tecnología, la planificación urbana y el compromiso ciudadano avanzan de manera conjunta.

República Dominicana ha reconocido esta problemática como una prioridad nacional y la ha llevado hasta el escenario de las Naciones Unidas. El reto ahora será transformar los compromisos en resultados medibles que permitan reducir las muertes, proteger a los usuarios de las vías y cambiar unas estadísticas que durante años han preocupado a organismos nacionales e internacionales.

Cada accidente que se evita representa mucho más que una cifra menos en un informe oficial. Significa una vida salvada, una familia que no tendrá que enfrentar una pérdida inesperada y un paso más hacia carreteras más seguras para todos los dominicanos.

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